Terminadas las elecciones nacionales, el panorama polÃtico comienza a transformarse. Ahora la mirada se dirige hacia las elecciones locales, donde estarán en juego las gobernaciones, las asambleas departamentales, las alcaldÃas y los concejos municipales. Desde este momento, los partidos y movimientos polÃticos empiezan a consolidar sus estructuras con un objetivo claro: definir los candidatos que buscarán el respaldo ciudadano. No falta el candidato o aspirante, que ya quiera reclamar ante una colectividad la votacion abultada de resultados en las pasadas elecciones, se perdieron 4 años y ahora van a volver a ser los salvadores y artÃfices de una gran necesidad. sera que les van a creer aun?Se estima que entre Mayo y Junio deberán quedar listas muchas de esas candidaturas, ya sea mediante consultas, acuerdos internos o los mecanismos establecidos por cada colectividad. Como en cada proceso electoral, aparecerán quienes aseguren contar con uno, dos, tres o hasta cuatro avales, como si la cantidad de respaldos polÃticos fuera sinónimo de liderazgo o capacidad para gobernar.Sin embargo, la realidad demuestra que el papel de los comités municipales y de las organizaciones polÃticas locales es determinante. Son estos espacios los que conocen las necesidades del territorio, identifican liderazgos y, en muchos casos, tienen la responsabilidad de orientar las decisiones sobre quién representa verdaderamente a un partido.Surge entonces una inquietud válida: ¿qué ocurrirá con aquellas colectividades que, al menos públicamente, no cuentan con comités municipales visibles o consolidados? Partidos como Defensores de la Patria, Centro Democrático, Partido de La U, Cambio Radical, MAIS, AICO, ASI y otros enfrentan el reto de demostrar cómo seleccionarán a sus aspirantes y de qué manera garantizarán que esos candidatos representen realmente a la comunidad y no únicamente decisiones tomadas desde instancias superiores.La pregunta no busca descalificar a ninguna organización polÃtica. Por el contrario, invita a la reflexión sobre la importancia de fortalecer las bases locales y de garantizar procesos transparentes para la entrega de los avales. La legitimidad de una candidatura no deberÃa depender exclusivamente de una firma en Bogotá o en una dirección nacional, sino también del reconocimiento y respaldo de quienes conocen la realidad del municipio.Y hay un interrogante aún más importante. Más allá del aval, ¿con qué argumentos llegarán los aspirantes a solicitar el voto de los ciudadanos? ¿Qué trabajo comunitario pueden mostrar? ¿Qué obras, iniciativas, gestiones o resultados respaldan el discurso con el que buscarán administrar los destinos de Facatativá? ¿Cuál ha sido su aporte al desarrollo del municipio antes de iniciar una campaña?La polÃtica necesita menos discursos y más resultados. La ciudadanÃa merece candidatos que no aparezcan únicamente en época electoral, sino lÃderes que hayan demostrado compromiso permanente con la comunidad, capacidad de gestión y conocimiento de las verdaderas necesidades del territorio.Las próximas elecciones no deberÃan convertirse en una competencia por quién consigue el mejor aval, sino por quién presenta la mejor hoja de vida, las propuestas más sólidas y el mayor compromiso con los ciudadanos.Porque al final, el aval abre la puerta de una candidatura, pero son los hechos, el trabajo y la confianza de la comunidad los que deciden quién merece gobernar.He ahà la verdadera cuestión.
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